19 abr 2012

POR PRIMERA VEZ (2008)

 Ahora por fin, rozaban sus pieles produciendo una reacción única, perfecta, casi celestial, una reacción de laboratorio dentro de sus terminaciones nerviosas. Sus lavios recorrían cada lugar escondido y reposaban expectantes sobre los labios del otro. Las manos de él recorrían con afán y delicadeza todo su cuerpo, la morocha cascada de cabello que ramificaba hasta morir en su espalda, sus labios, como un buzón perfecto para sus besos, como una puerta a las sensaciones; sus ojos; que de alguna extraña manera sentía suyos, que mostraban todas sus dudas y certezas, su arrepentimiento y convicción. Las esquinas de sus hombros que se abrían en las copas de sus brazos delicados y su tersa, suave, perfecta piel ,blanca como las sábanas y la nieve del invierno; límpida, virgen, pura. Sus manos, las manos de mujer segura y decidida. Sus pechos erigidos como un monumento inconcluso, un árbol inmadura dotado de lo único que puede hacer a las cosas perfectas: La imperfección. Luego sus pezones, dos soles rosados, y su perceptible relieve cuando él los rozaba con la yema de sus dedos. Su vientre imperfecto y perfecto para él, que besó mientras recorría con sus manos la línea de su espalda, hasta legar a la curva de sus nalgas, que se levantaban como una colina sobnre la llanura del desierto, dos lunas en eclipse, un paisaje irregular que luego se abría en sus piernas como dos ríos. Su pélvis, el triangulo dibujado por su cuerpo en una geometría casi perfecta. Se inclinó y la besó apasionadamente en el cuello y luego en los labios, mirándola a los ojos, al tiempo que sus cuerpos se unieron en uno, moviéndose al son de una danza única y solo entendible por ellos. Marcaban su propio ritmo y el que les obligaba aquella sensación. El placer recorriendo sus cuerpos como una descarga eléctrica en su cuerpo, en cada terminación nerviosa, que a ella le pareció única, nueva y perfecta y a él le pareció la mejor confirmación. Sintió nadar en el mar de lujuria que habían creado, y sumergirse en el placer de aquella sensación que descargaba su cuerpo cuando concluyó el viaje. Se recostaron, se abrazaron, se miraron y se besaron, exaustos. Se acariciaron sus pieles cubiertas de sudor y durmieron juntos, por primera vez.

No hay comentarios:

twitter Youtube facebook twitter twitter twitter twitter